Política Economía Local 2026-04-10T14:03:42+00:00

Milei y la batalla por el relato económico en Argentina

El presidente argentino Javier Milei reconoció las dificultades de los últimos meses pero defiende vehemente su rumbo económico, culpando a opositores e insistiendo en que el país ya está en camino a la recuperación.


El problema para el oficialismo es que, mientras el Presidente insiste en que la economía ya empezó a despegar, una parte importante de la sociedad sigue esperando que esa mejora llegue con más claridad a su mesa, a su trabajo y a su vida diaria. Con ese razonamiento, el Presidente intentó correrse del terreno de las percepciones individuales para apoyarse en variables agregadas y en la idea de tendencia, una noción que el Gobierno viene utilizando con insistencia para defender su programa aun cuando persisten tensiones sobre precios, actividad y consumo. No obstante, el jefe de Estado también introdujo una aclaración que, en clave política, buscó exhibir un tono de mayor realismo. Por el otro, una ratificación política sin matices: para Milei, el programa económico no debe alterarse, porque cualquier cambio de dirección implicaría poner en riesgo lo que considera los primeros resultados positivos de la estabilización. "Sabemos que estos últimos meses fueron duros", escribió el mandatario, en un pasaje que funcionó como reconocimiento explícito de las dificultades que todavía atraviesan amplios sectores. Esta vez, sin embargo, el planteo apareció cruzado con la necesidad de justificar por qué, aun con indicadores que el Gobierno exhibe como favorables, subsiste malestar social y persisten dificultades concretas en la economía cotidiana. En paralelo, dentro del equipo económico también aparecieron mensajes orientados a defender la tendencia de mediano plazo. Esa definición dejó a la vista una de las tensiones centrales del programa: la estabilización avanza, pero no de forma lineal ni exenta de tropiezos. Con ese trasfondo, el cierre del mensaje presidencial sonó a desafío político y a reafirmación de mando. En esa línea, Milei sostuvo que la economía "está empezando a levantar vuelo con fuerza" y afirmó que, cualquiera sea el método utilizado para medir, la Argentina se encuentra "mucho, mucho mejor que en 2023". Sin embargo, el frente inflacionario continúa sin ofrecer todavía el punto de quiebre definitivo que el oficialismo había insinuado meses atrás. En la misma línea, días atrás, Luis Caputo había admitido un retroceso en los últimos siete u ocho meses en el objetivo de desacelerar los precios, al tiempo que explicó que el Gobierno no puede controlar por la fuerza la demanda de dinero ni imponer a los ciudadanos que conserven pesos si no desean hacerlo. Buenos Aires, 10 de abril de 2026 - Agencia de Noticias Total - TNA -. Javier Milei volvió a pararse este jueves sobre uno de los ejes más sensibles de su gestión: el estado real de la economía y la batalla política por el relato. Según su planteo, existe una obsesión por el número del mes siguiente que impide ver la dirección general del proceso. En un mensaje difundido en X, el Presidente reconoció que los últimos meses "fueron duros", pidió paciencia a la sociedad y defendió con vehemencia el rumbo económico de su administración, al tiempo que renovó sus ataques contra buena parte del periodismo y volvió a cargar con extrema dureza contra el kirchnerismo, al que responsabilizó por la pesada herencia que, según sostuvo, todavía condiciona la recuperación. El mensaje presidencial dejó una doble señal. "Sabemos exactamente qué hay que hacer y lo estamos haciendo", lanzó Milei, en una frase que condensó su estilo: confrontación, convicción y rechazo frontal a cualquier presión opositora o mediática. Allí apareció el pedido de paciencia, acaso una de las definiciones más delicadas del mensaje, porque supone reconocer que la recuperación de bolsillo todavía no alcanza con la intensidad esperada a todos los sectores. La otra gran arista del pronunciamiento fue el nuevo embate contra el periodismo. Milei cuestionó que "el 100% de los zócalos televisivos" insistan con que "todo está mal" y sostuvo que esa cobertura no constituye análisis sino relato. Por un lado, una admisión que no pasó inadvertida en la Casa Rosada: el propio jefe de Estado aceptó que la mejora macroeconómica todavía no se traduce de manera uniforme en la vida cotidiana de todos los argentinos. El IPC de febrero se ubicó en 2,9%, el mismo valor que en enero, mientras que para marzo las primeras proyecciones se movían en un rango de entre 2,8% y 3%. En ese contexto, el viceministro de Economía, José Luis Daza, buscó relativizar la ansiedad por el dato inmediato y aseguró que las expectativas de inflación permanecen "bien ancladas". Según se desprende del cuadro descripto por el oficialismo, el dato de pobreza difundido por el Indec, correspondiente al último trimestre de 2025, fue recibido como una señal auspiciosa por el Gobierno. Se trata de una acusación que encaja con su estrategia discursiva de confrontación permanente con medios y comunicadores, a quienes suele ubicar como parte de un dispositivo político-cultural adverso a su gestión. Dijo que sería "intelectualmente deshonesto" afirmar que todos están mejor y remarcó que los procesos de recuperación no avanzan a la misma velocidad para todos, porque las estadísticas reflejan promedios y siempre dejan al descubierto situaciones muy dispares en los extremos de la distribución. Sin embargo, casi de inmediato buscó encuadrar ese momento dentro de una lógica de transición, al adjudicarlo al "costo de las bombas" dejadas por "los irresponsables psicopatas kirchneristas", en una formulación de alto voltaje político con la que volvió a apuntar contra el ciclo previo encabezado por Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Desde la óptica oficial, ese deterioro reciente no invalida el sendero elegido, sino que constituye una etapa del reordenamiento. "No nos van a psicopatear".

Últimas noticias

Ver todas las noticias